El lunes 18 de mayo ha coincidido nuevamente con la visita de cada semana al CESAC de la avenida Olazábal. Hoy fuimos cuatro (ayudantes, faltó Eva) y cuatro (ayudados), aunque las dos únicas chicas del “staff semi–permanente” de ayudados que vinieron fueron las hermanas Agustina y Milagros.
Una vez más hubo, por lo tanto, reuniones particulares: Pedro Augusto y yo nos sentamos con las “titulares” (las dos hermanas) y, como estaban viendo temas parecidos, hicimos una gran cooperativa.
La reunión de hoy se centró en Matemática y, sorprendentemente, Astronomía. Con respecto a la primera, las dos nos expresaron sus problemas a la hora de resolver sumas, restas y problemas con ambas. Se encuentran en tercer y cuarto grado, así que no son las sumas y restas más simples que puede haber, pero siguen sin ser difíciles.
Las chicas mostraron, por un lado, dudas y problemas al resolver tanto cuentas como problemas, apelando a los dedos para hacerlas. Sin embargo, nos dimos cuenta muy pronto que sabían la teoría y que, a pesar de que se equivocaran cada tanto, al tema lo entendían bien.
Por otro lado, evidenciaron otro tipo de “problema” con el que nosotros chocamos en repetidas ocasiones: el sistematismo y la falta de razonamiento propio. El sistematismo lo encarnó Milagros, la más grande, cuando yo le dije que hiciera entonces 37 + 19 y ella me corrigió, diciéndome 19 + 37. Yo le contesté que era lo mismo, en realidad, pero ella sostenía que no. Finalmente, le pedí que hiciera las dos cuentas (37 + 19 y 19 + 37) y, sólo así, me dio la razón. La falta de razonamiento propio también queda evidenciada en este ejemplo y en la mayoría de los problemas dados.
Con esto, no quiero decir que ninguna de las dos supiera razonar y fuera completamente sistemática, sino que son dos puntos en los que se deberían trabajar un poquito más, en vez de seguir viendo tantos temas nuevos, pues se trata, al fin y al cabo, de bases para la elaboración de cualquier pensamiento.
Después de esto, charlamos con las chicas sobre los planetas y su orden (muy superficialmente). Como nos quedó, un poco más de tiempo nos empezaron a mostrar sus notas y a contar de ellas y de su colegio.
Al final, se fueron las dos contentas para su casa, tomando una Cindor y comiendo un alfajor.
Escrito el 18 de mayo de 2009.
