Hoy volvimos a asistir a la sede del CESAC de Olazábal al 3960 para ayudar con el estudio a chicos de primaria después de dos semanas (el 25 de mayo es feriado en la República Argentina). No pudieron venir dos compañeros (de los cinco que somos). Esto se conjugó, casualmente, con una mayor asistencia de chicos a la habitual los lunes (eran 9).
Un compañero se puso a trabajar con cuatro (una de tercero, dos de cuarto y una de quinto), el otro con dos (de los primeros grados) y yo con otros dos de séptimo.
Por un lado, ayudé a Jazmín, una chica charlatana que tiene dificultades con Matemática y con Ciencias Naturales. Trabaja bien y no parece que le cueste mucho. Le enseñé las propiedades de los números naturales y ella las logró aplicar de inmediato en la tarea que le había dado su maestra. Lo mismo sucedió un rato después con Ciencias Naturales y Lengua (Tema: seres vivos).
Por el otro lado, se encontraba un viejo conocido, Gastón, que venía con sus eternas dificultades con Matemática. Acá sí detecté errores de concepto y lo traté de ayudar. Al final, logramos sacar el único ejercicio que le faltaba (uno demasiado difícil para un alumno de séptimo grado).
De esta nueva visita, me parece que hay varias cosas que valen la pena rescatar.
En primer lugar, siento necesario repetir que los chicos se comportaron nuevamente de manera formidable, trabajaron mucho y siempre fueron humildes y respetuosos para con nosotros.
En segundo lugar, esta visita me ayudó a reforzar mis dos teorías con respecto a la enseñanza pública que reciben estos chicos. Estas eran: uno, que no les enseñan a pensar, a razonar lógicamente, sino que los anclan a métodos memorizados y doctrinarios, y dos, que todos los chicos a los que ayudamos no necesitarían ir a un curso de apoyo escolar, si los maestros se ocuparan más de su educación y los obligaran a concentrarse y a prestar atención. Posiblemente, lo último no sea culpa absoluta del maestro; por eso, resaltó que estas dos teorías refieren a la educación pública general.
En tercer lugar, quisiera dejar plasmadas dos cosas que me dijeron los dos.
Jazmín me contó, en su primera visita (hoy) sin remordimientos, ni vergüenza, ni timidez que la hermana las amigas de esta le quitaban sus cosas y le pegaban dura- y peligrosamente cuando ella estaba en su casa que sus padres no se enteraban, porque estaban trabajando. No estoy seguro de que sea verdad, ya que ella es bastante charlatana y el papá me trató muy bien antes de irse.
Gastón, por su parte, me dijo algo que me dio una ternura y una pena por él indescriptibles: “Mis amigos son todos unos bochos; no hacen ninguna tarea y después aprueban igual.” Con esta frase, hay cosas para analizar seriamente, a pesar de la sonrisa con que la acompañó: en primer término, se aprecia claramente el sueño o la aspiración, por parte de Gastón, de no tener que hacer nada para aprobar, pero, en segundo término, se lee claramente su deseo e intención de aprobar que le sirve como motor.
Bueno, creo que hoy fue una interesante visita al CESAC.
Escrito el primero de junio de 2009 a las 18:56.
